La salvacion
Si hubiese que escoger alguna cosa que definiera como habia sido hasta entonces mi vida, escogeria sin duda el sentimiento de culpa.
Desde aquel primer encuentro con el uniforme de mi hermana, todo lo que habia hablado, visto o sufrido por este asunto habia forjado en mi una terrible sensacion de estar cometiendo voluntariamente algo perverso y diabolico.
Por mucho que las pocas horas, incluso minutos a veces, de mis paseos me hubiesen proporcionado una paz espiritual momentanea y bastante efimera, no podia evitar pagar durante dias y dias esa tranquilidad con un intenso sentimiento de culpa.
Las pocas personas con las que me habia atrevido a hablar, rozando como de soslayo, mis problemas, habian coincidido en calificarlos de perversion, vicio, contra natura, o cosas peores aun.
Y, pensaba yo, debian tener razon. Solo yo necesitaba estas cosas. La gente no hacia nada parecido y solo yo en todo el planeta necesitaba comportarme asi. En esas condiciones, solo a mi podia atribuirseme la causa de tanta maldad.
Y tanto habia pesado esta culpabilidad en mi animo, que incluso, voluntariamente, habia decidido matar a Eloisa para siempre construyendo aquella caja de madera de color verde…
Mi vida habia cambiado radicalmente. La unica manera de olvidar todo aquello era vivir un ritmo frenetico. No tener tiempo, ni la mente desocupada. La unica manera de dormir, era agotarse hasta la extenuacion. Y asi vivia.
A pesar de todo, Eloisa seguia estando presente en mi mente, y con ella, mi culpa. Afortunadamente, pensaba yo, solo existia en mi pensamiento y habia conseguido reprimir la necesidad de dejarla aflorar fisicamente y eso me convertia, al menos, en un poco menos culpable.
Un dia, mientras cenaba en la cocina, escuchaba distraidamente el sonido de la television que mi familia veia en el cuarto de estar. De repente, alguien pregunto a la persona entrevistada sobre una pelicula que se habia estrenado poco antes titulada “Cambio de sexo”.
Esas tres palabras provocaron en mi interior una explosion. Llegue a toda prisa al cuarto de estar a tiempo de ver a una persona de aspecto hombruno (perdon, Bibiana, si lees esto) y voz casi masculina que hablaba de las dificultades que habia tenido para sobrevivir. No recuerdo casi nada de lo que decia, por que no podia apartar la vista de su cara y un dardo candente me hacia llegar la idea de que acababa de conocer a alguien como yo.
Incredulidad, sorpresa…no podia apartar la vista de la pantalla. No escuchaba, no sentia, el mundo habia desaparecido. Solo existia aquella persona en la television.
No volvi a ver nada similar hasta muchos años despues, pero ya no estaba sola. A partir de ese dia, mi culpa desaparecio como por encanto. Si a alguien mas le pasaba lo mismo que a mi, mi supuesta perversion ya no era un acto voluntario, sino algo con lo que la naturaleza habia decidido hacerme nacer.
Sin embargo, para mi ya era tarde. El personaje en el que habia decidido vivir unos pocos meses antes, ya tenia vida propia. Mi caja de madera de color verde, seguiria en el fondo del rio.
Gracias, Bibiana
Las recaidas
Trabajar, familia, dormir, trabajar, familia, dormir….
Un dia sucedia al anterior, sin tiempo para nada, casi sin resquicios. Como en una cadena de montaje, un dia, otro, semanas, meses….
Y en las inevitables pausas, aunque fueran minimas, Eloisa. Aunque nunca tuvo presencia fisica, siempre aparecia en mi mente a la mas minima oportunidad.
Ademas, las cosas eran diferentes. Si antiguamente el sentimiento de estar haciendo algo reprobable lo invadia casi todo, ahora yo ya sabia que Eloisa no era ningun crimen. Podia estar mal visto socialmente, pero no hacia daño a nadie. Poco a poco la sociedad y la television hacian aflorar a la luz publica a muchas personas como yo. Es verdad que casi siempre envueltas en un halo de risa, folklore o prostitucion, con lo que yo no me identificaba en absoluto, pero, al menos, yo ya sabia que mi caso no era el unico del universo.
En teoria, las cosas deberian haber sido para mi mucho mas faciles que en mi adolescencia, pero no era asi. Si antes habia tenido que luchar contra mis propios prejuicios, ahora habia cosas de mucho mas peso: mi vida no me pertenecia en exclusiva.
Mi propia decision de antaño me habia llevado a entregarme a una familia y a un metodo de vida en el que hacerla prosperar y Eloisa se enfrentaba frontalmente con esa situacion.
Sin embargo, y puesto que yo ya sabia que no estaba haciendo nada malo, ¿por que no darme el pequeño respiro de dejar que se materializase fisicamente en privado?
Como suele suceder, el detonante de estos cambios suelen ser cosas triviales. En una ocasion, pense en regalarle a mi pareja una falda que a ella le hacia mucha ilusion despues de haberla visto en un escaparate. La compre, pedi que la envolviesen para regalo…..y nunca la regale. Me quede con ella. Era realmente bonita y no pude resistir la tentacion de verme con ella puesta y quedarmela.
En otra ocasion el detonante fue, como en mi infancia, unas prendas de ropa tendidas…..
En una tercera oportunidad, la aparicion en television de varias personas transexuales explicando con seriedad absoluta quienes eran y lo que deseaban para su futuro…..
En todas estas ocasiones, compraba ropa, complementos, maquillajes….y febrilmente me lanzaba a usar todas esas cosas, en privado, a la mas minima oportunidad.
Sin embargo, el ritmo vital que me habia autoimpuesto años atras, hacia las cosas muy diferentes. Raramente podia disponer de mas tiempo que unos pocos minutos o, como mucho, un par de horas. Casi nunca en casa, casi siempre en algun olvidado y polvoriento rincon de algun local, sin las mas minimas condiciones de comodidad o limpieza.
Asi, no podia ser. Tarde o temprano me deshacia de todas las cosas que habia comprado y volvia a sumergirme en mi cadena de montaje particular con el firme proposito de no volver a recaer: trabajar, familia, dormir, trabajar, familia, dormir…
Realmente, fueron unos años muy grises
Renacimiento
Como es facil imaginar, al disponer de internet, las primeras palabras que busque fueron “transexual” y “travesti”.
Media hora despues de que el modem completase mi primera conexion a la red de redes, ya estaba yo chateando en el canal #transgresion (el unico que habia entonces sobre esta tematica), donde me acogieron con los brazos abiertos. Alli, mi segunda casa, he conocido a algunas de mis mejores amistades transgenericas.
Internet supuso un cambio radical en mi vida. Alli estaba toda la informacion que siempre habia necesitado. Informacion personal, social, psicologica, medica…todo. Si quedaba algun resquicio de mis pasados prejuicios, con internet desaparecio totalmente.
No solo se me brindaba la informacion, sino la posibilidad de conocer cara a cara a personas como yo, de poder hablar, por fin!, de todas estas cosas con alguien que me entenderia.
Con este nuevo enfoque, habia una cosa que hacer que resultaba ineludible: debia contarselo todo a mi pareja. Enseguida comprendi que Eloisa formaba parte de mi, y que asi seria hasta que me muriera. El haber aprendido a esconderme, me fue muy util en la adolescencia y en la primara epoca de mi madurez, pero ahora era innecesario. Ahora disponia de informacion suficiente como para poder hacer comprender a mi pareja que es lo que me habia pasado durante toda mi vida.
Siempre se habla del temor a contar estas cosas. El temor a que nos abandonen, a que nos rechacen… pero siempre he pensado una cosa: si alguien te quiere, no dejara de quererte por que tengas una estetica u otra. Tu eres asi, y la unica diferencia que hay para tu pareja es que, antes de contarlo, no sabia esta faceta, y despues si. Pero tu eres la misma persona, nada ha cambiado en ti, solo ha cambiado su conocimiento. Por otra parte, tu pareja no solo debe saber como eres, sino que no decirselo, seria engañarla.
Dicho y hecho. Imprimi una web que pense que era la que mejor me definia….y lo dije. Hubo sorpresa, incredulidad, un millon de preguntas a las que intente responder con sinceridad…..tiempo y….aceptacion.
Al cabo de unos dias, ella me acepto. Comprendio que nada iba a cambiar en nuestras vidas y entre los dos decidimos que lo que habia que hacer era conocer cara a cara a personas como yo. Fuimos a Madrid, hablamos con gente afin, nos contamos nuestras vidas, hicimos amistad….
Mi pareja comprendio que Eloisa estaba ahi, reprimida o libre, pero era inevitable su presencia. Teniendo en cuenta que yo seguia siendo la misma persona, que mal podia haber en dejar que se manifestara de vez en cuando, y ayudarme a que tuviese una apariencia digna?
Compramos ropa, mil y un chismes imprescindibles e hicimos todas las pruebas posibles. Al fin, si no perfecta, Eloisa tenia un aspecto pasable. Habia llegado el momento de volver a aparecer en publico.
Con todo detalle se preparo todo. Las nuevas amistades nos ayudarian. Con un vestido negro y un impermeable, y mas miedo que otra cosa, Eloisa puso de nuevo el pie en la calle.
No hubo ningun tropiezo, fuimos tomar cafe, a cenar….pero algo no iba bien en mi. Sea por lo que fuere, y a pesar del exquisito cuidado que se puso en todos los detalles, la gente sabia perfectamente cual era mi condicion. No me consideraban una mas de ellas, sino alguien disfrazado. En esas condiciones no merecia la pena seguir asi que, despues de la cena, nos marchamos al hotel.
Si, ya se, ya se, lo que piense la gente no importa…..pero eso no es verdad. Eloisa no es un disfraz. Eloisa es un ser, un sentimiento, es real y esta ahi. Si la sociedad la ve como un disfraz, no merece la pena que salga a la calle. Es preferible que se quede en casa, el sentimiento sera el mismo, y se ahorrara miradas reprobadoras.
Hubo mas salidas, mas vueltas anticipadas a casa. Algo intangible, pero vital, se estaba escapando. Eloisa solo era real en mi mente, para los demas, era un simple disfraz. Mi cuerpo y, sobre todo, mi cara, eran muy diferentes a los de ellas y, aparentemente, nada podia hacerse.
Y sin previo aviso, la separacion. No creo que Eloisa tuviese nada que ver, aunque es posible. El caso es que, de la noche a la mañana, mi pareja desaparecio y Eloisa con ella. Miles de problemas, judiciales, economicos, emocionales, sociales…
De nuevo, aunque involuntariamente, mi mente estaba ocupada con cuestiones vitales permanentemente y Eloisa no tenia cabida en esa situacion.
Si los años anteriores fueron grises, estos ultimos fueron realmente tristes.
Anteayer
No hay mal que cien años dure, dicen, y es verdad. En unos pocos años, la situacion personal y material alcanzo cierta estabilidad. Y con ella, Eloisa volvio por sus fueros.
Ahora, casi libre de ataduras familiares, los paseos menudearon, aunque en solitario. Buscaba lugares tranquilos, a altas horas de la noche, donde los encuentros con gente fuesen poco probables.
Las pocas personas con las que me cruzaba, invariablemente, me lanzaban miradas persistentes de desabrobacion, asombro o, en ocasiones, hasta risa.
Aquello no me servia para nada. Aunque en mi fuero interno sabia perfectamente quien era, el rechazo social era mas que evidente. La gente no queria saber nada de Eloisa, para ellos, solo se trataba de un disfraz.
A los pocos minutos de haber comenzado el paseo, tras el primer encuentro con alguien, la desazon me invadia e, inevitablemente, me volvia a casa.
Necesidad por un lado, fracaso por otro. Circulo cerrado. Mil veces repasaba todo, intentando averiguar que se me estaba escapando, mil veces cambiaba cosas esperando haber encontrado la razon…pero nada de nada. Llego a ser obsesionante, y aun se mantiene, la perfeccion en todos los detalles pero, sin resultado.
Mi actual pareja, un SOL, se preocupaba lo indecible cada vez que veia mi abatimiento despues de uno de mis paseos, sin acabar de comprender por que necesitaba repetirlos, volver a salir, aun con la casi certeza de que tambien seria un fracaso.
La sensacion de orgullo que habia presidido mis paseos adolescentes, se convirtio en panico escenico. Panico que invariablemente superaba una y otra vez por que mi necesidad de aparecer en publico como una mas era mas fuerte aun.
Resultaba evidente que habia que hacer algo para romper esa situacion. Eloisa me estaba destrozando poco a poco y eso no podia seguir asi.
Como medida desesperada, decidi asumir pequeños, aunque para mi enormes, cambios en mi fisonomia y ponerme en manos de profesionales….y…….funciono!
El aprobado
En el espejo que hay ante mi, veo sus manos evolucionar alrededor de mi cabeza. Simplemente veo como me peina, como parece hacer magia con mi pelo hasta entonces desordenado, y como mi cara va tomando forma poco a poco.
Mientras el trajina con el cepillo y el secador, miro asombrada la imagen del espejo. Apenas me reconozco, y sin embargo, tengo una extraña sensacion de haber visto esa cara antes.
Lentamente me peinan y me maquillan. A medida que avanza su trabajo, noto como imperceptiblemente abandono mi habitual posicion encorvada, levanto la cabeza y mi mirada se vuelve al frente. No hay duda, conozco a esa cara desconocida que veo en el espejo: soy yo, asi he sido siempre.
Mi habitual despiste me ha hecho olvidar los zapatos en el coche. Podria mandar a alguien a por ellos, pero ni siquiera se me ocurre hacerlo. Ni corta ni perezosa, suelto un sonoro “un momento, ahora vengo” y salgo a la calle.
Hace tan solo unos dias, esa simple maniobra de abrir la puerta y salir al exterior, habia requerido un monton de angustiosos minutos en los que me debatia entre el panico mortal a traspasar la puerta, y la fuerza irresistible que me empujaba a hacerlo.
Siento como el aire fresco me da en la cara y mueve el pelo recien peinado. Sin prisa, como quien siempre estuvo alli, avanzo por la acera hacia el coche.
Por la estrecha acera viene un padre con su hijo. Al llegar a su altura, ambos levantan su vista hacia mi para bajarla inmediatamente y seguir su camino. Acostumbrada a las miradas de asombro que hasta ahora siempre me habia encontrado, me sorprende tanto desinteres y me cuesta unos segundos asimilarlo: les he parecido una chica normal y corriente.
Un poco mas adelante, unos novios hablan de sus cosas y un par de señoras se cuentan las incidencias del dia. Paso a su lado sin levantar el mas minimo interes en ellos. No me lo puedo creer, ni siquiera me han mirado !
Me voy cruzando con mas gente y escudriño sus caras intentando adivinar en ellos el tan familiar gesto de desaprobacion. Nada, nada de nada. Un vistazo rapido a mis ojos, y siguen con sus cosas. Tan solo un joven de unos 20 años aparta su mirada de mi cara y noto como examina mi cuerpo con cierta lentitud.
Poco a poco voy asumiendo los resultados de mi precipitado y corto paseo y un agradable cosquilleo me recorre el cuerpo. Como en una nube, me calzo mis zapatos y emprendo el regreso.
Cuando vuelvo al local, con un alegre taconeo, todos me preguntan: ¿que tal ha ido?
Y solo acierto a dar una respuesta con voz emocionada: Soy Eloisa
Mañana
Supongo que despues de leer estas cosas habra quien piense que soy transexual; tambien habra quien piense que no lo soy. Francamente, me da igual saber si lo soy o no. Como siempre digo, eso es lo de menos, lo que realmente importa es saber como viviras mas feliz.
El 90% de mi vida no soy consciente de mi condicion. Vivo como persona, agenerica, asexual. Me limito a trabajar, atender a mi familia y amigos, disfrutar de las cosas que me gustan…. pero siempre bajo una optica bastante “amorfa”.
Cuando paseo por el campo, o estoy haciendo mi trabajo, no veo mi imagen en el espejo, ni me paso el rato mirando mi cuerpo para saber como es. Simplemente soy yo, persona, ser vivo…..y me importa muy poco todo lo demas.
El problema viene durante ese 10% de tiempo restante. Las circunstancias, o mi animo, me fuerzan a asumir roles personales o sociales que no pueden ser ambiguos como lo son el resto de mi tiempo. En esos momentos, esta clarisimo que soy Eloisa. Reprimida o no, pero soy Eloisa totalmente.
Al principio decia que me da igual saber si soy transexual o no. Y es verdad. Eso es asi por que, lo sea o no, para mi futuro solo hay dos opciones: o doy via libre y me convierto en ella durante el 100% de mi tiempo, o me acepto tal y como soy ahora.
Reconozco que la envidia me mata. Necesito ver un cuerpo femenino en el espejo. No soporto mi musculatura, ni la enorme cantidad de vello corporal que tengo, ni mis formas anatomicas, ni mis genitales….. Suprimir esas cosas y adecuarlas a lo que yo espero de mi misma, seria “relativamente” sencillo, pero…¿a que precio?
En mi caso, conseguir esa estetica, supondria perder a la persona que mas quiero, perder buena parte de mi vida social, de mi familia, tener que empezar de cero de nuevo (salvo en mi trabajo) y convertirme en un ser rechazado (recordar que hablo de MI caso y no generalizo) y condenado a una casi total soledad.
¿Perder todo eso, para que durante el 10% de mi tiempo, mi estetica (mi estetica, si, mi ser seria exactamente el mismo) este acorde con mis necesidades?
¿Condenarme a una vida gris por satisfacer una necesidad estetica? NO, de ninguna manera.
Si, ya se que el tema es mas amplio. Y pido disculpas de antemano por frivolizar con cosas tan serias, pero recordemos que hablamos de MI caso. Mis necesidades pasan por asumir roles sociales y personales femeninos. Descarto totalmente los roles sexuales por que podia considerarseme como una persona asexual.
Y…..para asumir roles sociales femeninos, da igual si mis pechos son autenticos o postizos. Lo unico que importa es como los perciban los demas, cual sea mi aspecto cuando aparezco en publico. Y todo eso, durante un 10% de mi tiempo…..
Enfin….se que es una decision cobarde. Tan cobarde como otras que he tomado a lo largo de mi vida y que has leido lineas arriba pero, bien o mal, me han traido hasta aqui.
Y como final, me voy a permitir copiar unas lineas que he escrito casi al principio de mi narracion, correspondientes con el relato de mi infancia:
<< Llore mucho tiempo, horas, dias….pero no por los golpes, sino por la implacable certeza de que nunca seria como ellas. >>
Muaksssssssssssssssss