Wednesday, August 23, 2006

Simplemente

Ella
A medida que me acerco al marco de madera, la imagen que el vidrio permite ver se va definiendo poco a poco. Las lineas, antes difusas, se convierten en detalles precisos y las luces y sombras adquieren toda su expresion.
Es una mujer madura, alta, de cierta corpulencia pero sin entrar en la obesidad. Tiene piernas largas y fuertes, amplia cadera, pechos erguidos aunque mas bien pequeños para su talla y manos grandes y no demasiado cuidadas. Es morena, de pelo liso no excesivamente largo, con musculos delineados pero sin ser atletica, piel clara y alguna arruga mas de las que seguramente le gustaria tener.
Esta de pie, desnuda, y examina su cuerpo detenidamente como buscando pequeñas imperfecciones en su superficie. Las yemas de sus dedos y su mirada recorren su piel y, de vez en cuando, quita un pequeño pelo o sus uñas rascan algun imaginario defecto. Gira su cintura a ambos lados y examina de igual manera la parte posterior de su cuerpo.
Tras unos pocos minutos, da por terminada su inspeccion y abre uno de los cajones del mueble que tiene al lado. Sin prisa, casi con obsesion por los detalles, empieza a vestirse. Ropa interior blanca, una camiseta, pantalon vaquero, cinturon con hebilla prominente, zapatos planos… Toda la ropa queda perfectamente dispuesta y sin macula.
Sin poder evitar algun pequeño tiron, se peina con parsimonia. El pelo, fuerte y casi negro, despues de la noche, esta un poco enredado. Al acabar, lo recoge en una pequeña coleta, mas bien alta, que deja ver su nuca desnuda.
Un par de rapidas pinceladas de rimel negro y un poco de brillo en los labios, no necesita mas. Unos pequeños pendientes dorados, el anillo que, vete a saber por que, nunca se quita y una estrecha pulsera tambien dorada.
Mientras pulveriza unas gotas de su intenso perfume, repasa su aspecto. El conjunto, aunque muy sencillo, es armonioso. Nada de particular, pero con un no se que que llama la atencion.
De repente, me mira y me sonrie. Sin verme, ella ya sabia que yo estaria observandola. Se queda mirandome unos segundos, y empieza a alargar su mano hacia el vidrio. Yo hago lo mismo hasta dejar las yemas de mis dedos apoyadas contra las suyas a traves del cristal. Permanecemos asi unos minutos durante los cuales casi puedo sentir su contacto. Sus ojos marrones parecen decirme todo, cosas de un mundo que conozco y al que quiere arrastrarme, pero que nunca vere.
Retira la mano del cristal y, sonriendome de nuevo, se gira y comienza a alejarse. Cuando lleva recorridos unos pasos, se vuelve hacia mi y me lanza un beso de despedida….
Soñe. Soñe con ella…. y con que ese rectangulo de vidrio, era el espejo de mi habitacion.
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El sol
 Imposible saber en que piensa. A veces noto como me mira con aparente desinteres y de repente, su vista se queda fija durante un segundo o dos en algun detalle concreto pero, conscientemente, o eso me parece a mi, enseguida desvia la mirada.
Que dificil es todo… Deberia ser tan sencillo como sentarse frente a el y contarle lo que me oprime, lo que pienso, lo que siento por el… y mil veces he estado a punto de hacerlo, para, mil veces, decirme a mi misma que no tendria sentido hacerlo.
Nunca me atrevere a hacerle participe de mi vida, aunque reconozco que me gustaria que me aceptase tal y como soy. Quiza, con su silencio, ya lo esta haciendo asi. Es posible que si algun dia decido hablarle de mi, me diga que ya me conoce desde hace mucho tiempo y que solo desea verme feliz.
Es posible que algun dia me acepte tal y como soy durante el resto de mi vida, sin embargo…hoy debo ser su padre.
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El monstruo
Siempre habia sabido que era diferente. Nada definido, simplemente una extraña sensacion de ser de otra manera, de no encajar con nada.
Mientras el resto de los niños jugaba sin mayores preocupaciones, su mente se revolvia inquieta ante lo intangible.
Sin embargo, aparte de alguna trivial escaramuza con sus compañeros de clase, nada habia pasado. Tenia una vida normal, estudios, juegos infantiles…..
Los verdaderos problemas llegaron con la adolescencia. Su cuerpo, en vez de seguir una evolucion normal, empezo a deformarse poco a poco. Dia a dia dejaba de ser suave y armonioso para convertirse en algo horrible y que no soportaba ver en el espejo.
Con el paso del tiempo se lleno de pelos negros y gruesos que intentaba arrancar a pellizcos ahogando un grito de dolor al hacerlo. Sus formas se volvieron angulosas, agresivas, insoportables. Su piel, antes suave y sonrosada se transformo en una coraza aspera y dura.
Pasaba el tiempo y los cambios eran mas dificiles de ocultar. Si al principio solo le causaban desasosiego, llego un momento en el que le daba pavor mirarse en el espejo. Horror, repugnancia ante lo que veia reflejado en el cristal…insoportable. Se debatia, intentaba camuflarlo todo con ropa de diferentes hechuras, pero todo era inutil. La ropa solo podia darle una remota apariencia de ser una persona normal.
Curiosamente, el rechazo que producia en las personas que le rodeaban, se transformaba en aceptacion cuando hacia evidentes sus deformidades y no intentaba esconder nada. Parecia como si la gente pensase que debia ser deforme, ser diferente.
Un buen dia, alguien le dijo: tu eres un chico que se disfraza de chica…..pero ella siempre supo que eso no era asi.
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La fiesta
Acabo de llegar de la calle, de uno de mis paseos, pero te he engañado, no, no hubo fiesta. Aparte de la compañia, que fue muy agradable y de la que podia haber disfrutado igual con otro aspecto, no hubo fiesta, ni risa, ni diversion.
Supongo que te habras quedado perplej@. ¿Que por que me paso las horas muertas acicalandome y preparandome entonces, para no conseguir divertirme, exponiendome a que me miren con desprecio o a sufrir cualquier mal encuentro? Es facil de explicar:
    Imagina que desde que recuerdes tuvieses una espina larga y afilada clavada en alguna parte de tu cuerpo. Imagina que no la pudiese quitar  de alli nadie. A veces doleria, otras veces, sangraria. Otras veces se infectaria y tendrias un dolor insoportable. En ocasiones, un simple dolor vago y sordo que, aunque molesta, no te impide hacer una vida normal, aunque sea renqueando.
    Imagina que por un momento pudieses sacar la espina, aunque fuese con la condicion de volver a colocarla otra vez en su lugar al cabo del rato. ¿Risas y diversion? No, te habrias quitado de encima durante unas horas un peso que te oprime y que no te deja vivir. Simplemente, dejarias de sangrar durante un rato.
Lo malo es que te has comprometido contigo misma y con el mundo a volver a colocar la espina en su lugar. Volverla a meter en la herida duele mucho, revuelve las carnes y las hiere. Da la sensacion de que duele mas que antes, pero no es asi. Si te fijas, se queda un poco menos clavada de lo que estaba, aunque con el paso de los dias vuelve a clavarse mas y mas, poco a poco, hasta que el dolor vuelve a ser insoportable y debes hacer lo imposible por quitarla de alli durante otro rato mas.
Voy a desvestirme, a desmaquillarme, y a colocar mi espina de nuevo en su lugar.
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Sol o Luna
 Tic, tac, tic, tac…malditos relojes digitales, desde que aparecireron, ni ese triste sonido te permite ser consciente del paso del tiempo. Antes podias desgranar cada segundo y ser consciente de que avanzabas hacia el amanecer, ahora puedes oir durante un tiempo interminable como se frien tus pensamientos…
Sol, o Luna? Te niegas a responder. El caso es que hace unas horas has salido, has estado un rato por ahi sin hacer nada espectacular, charlando de cosas que te importan un pimiento con personas a las que apenas conoces, pero con ella.
Has vuelto a casa y a regañadientes te has arrancado la piel que te hacia ser luna llena, sangrando como si de tu verdadera piel fuera, para convertirte en un sol palido y sin calor.
El baño de piel esta arriba, quiza preguntandose por que no puedes subir, y sin acabar de comprender que la deseas, aunque quiza no como ella esta acostumbrada a ser deseada, por que las lunas nunca podran calentar como los soles.
Deseas ser luna, aunque sabes que tu destino es ser sol. A veces temes que ese sol, forzosamente tibio, no sea suficiente para hacerla florecer y casi tienes la certeza de estar viendo como se marchita por falta de calor.
Temes condenarla a ser una flor raquitica, limitando su existencia al nulo calor de una luna, que ni siquiera de dia llega a ser sol….
Sol, luna, deseo, baño de piel….ecuacion sin solucion. Y ni siquiera un escueto tic, tac que te diga que te vas acercando al amanecer y que el sueño te vencera y podras aplazar tus pensamientos hasta mañana.
Malditos relojes digitales.
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Fantasmas de papel
Anteayer, a eso de la 1 del mediodia, ataviada con un pantalon vaquero, top negro de tirantes y chaqueta de lana calada y despues de haber revisado unas 200 veces mi maquillaje, me presento en uno de los mostradores de Air-Europa del aeropuerto de Barajas.

La chica me saluda con un rutinario “Buenos dias” y examina el papel que le he dado donde consta el identificador de mi reserva. Le he contestado con un deliberadamente inaudible “Hola” y ella se ha puesto a teclear.

Al poco, sin levantar la vista, me dice: “Me enseña su DNI, por favor?”. Con algun pequeño temblor lo deslizo por el mostrador hasta que queda a su alcance. Lo coge, ve la foto de bandolero de Sierra Morena que hay en el, lee el nombre en voz alta y con indisimulada
sopresa alza la vista y me mira fijamente.

A partir de ahi, cambia de actitud radicalmente. Se sacude su apatia y me repite un jovial “Buenos dias! “. Empieza a decirme que los asientos van en grupos de 3 personas, que me tocara al lado de otras dos personas, junto al pasillo, que si quiero puede cambiarme el asiento y ponerme al fondo del avion para que nadie me moleste….se deshace en atenciones conmigo, cosa que le agradezco con sinceridad, pero rechazo amablemente.

Una vez con la tarjeta de embarque en la mano, me dirijo al control de embarque. He tenido la precaucion de meter todas las “joyas” que suelo usar en el bolso, y los potingues en la maleta que he facturado para no tener problemas en el control de seguridad. Un operario de aeropuerto me vuelve a pedir DNI y tarjeta de embarque pero los mira sin interes, indicandome que pase y espere en una cola para el control de acceso.

Cuando llega mi turno dejo el bolso en la cinta de los rayos X y paso el detector de metales que pita con insistencia. El guardia civil que lo atiende me indica: “Quitese el cinturon, por favor”, cosa que hago, y me indica que vuelva a pasar el detector.

Sigue pitando asi que se vuelve, y con un gesto, llama a una compañera suya, tambien guardia civil. Esta me pide que levante los brazos y me explora con un detector de metales manual. Me hace ponerme de espaldas y repite la operacion. “Son los aros del sujetador”, dice, “Pase vd” y…..ya estoy dentro.

Durante el vuelo nada fuera de lo corriente. A mi lado hay una pareja que, despues del saludo inicial, no me hace ni caso; ni me han mirado apenas. Las azafatas, siempre con su sonrisa postiza, me tratan con la amabilidad propia de su trabajo.

En Barcelona, despues de un buen rato de espera para recoger la maleta, un nuevo control de documentacion. El guardia civil encargado se limita a mirar mi billete, mi DNI y la etiqueta pegada a la maleta y me despide con una sonrisa y un “Feliz estancia; pase Vd”

Salgo a la calle y hace un dia radiante. Entre el barullo de coches y taxis hay un gorrion que me mira fijamente….. habra sospechado algo raro de mi?

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La ciencia
<<< …. Sin embargo, para algunas personas transexuales, las terapias orientadas a resolver estos conflictos, distintas de los tratamientos somáticos para reasignar el sexo físico, pueden ser eficaces y útiles. Algunas personas pueden tener conflictos más leves entre la identidad sexual y sus características sexuales físicas. Estos individuos pueden no desear realmente someterse a un proceso de reasignación de sexo, pero pueden buscar asistencia para superar los conflictos a los que se enfrentan.

Si los individuos expresan su deseo de asistencia psicológica sin CRS, el asesoramiento de apoyo y psicoeducativo puede ser de ayuda. Sus razones para renunciar al proceso pueden incluir preocupaciones familiares o profesionales, percepciones de la dificultad del proceso, miedo a la pérdida de su posición o rol social, firmes creencias religiosas, real o percibida incapacidad para financiar el proceso y una avanzada edad o problemas médicos crónicos, que pueden, en algunos casos, considerarse contraindicaciones médicas para la terapia hormonal o la cirugía de reasignación de sexo.

Sin tener en cuenta su razonamiento, si su decisión es consistente, debería ser respetada. Estos individuos a menudo buscan métodos alternativos con los que puedan mejorar su vida, promoviendo la aceptación de su identidad sexual y mejorar su baja autoestima causada por el conflicto. Estos métodos pueden ser tratamientos somáticos parciales como sólo terapias de reducidas dosis hormonales, que permite a los pacientes a vestir y vivir parcialmente en el rol de género que se corresponde con su identidad sexual, e incluso -simplemente- permitir a la persona una válvula de escape segura para expresarse como varón o mujer puede proporcionar una gran satisfacción a los pacientes que, por una razón u otra, eligen no someterse al proceso de reasignación de sexo…..>>>>


(Wikipedia, Causas de la transexualidad)


Los Enlaces 

     http://www.enportada.org/ Lugar de obligada visita. Un grupo de excelentes personas que quiza puedan ayudarte

     http://www.carlaantonelli.com Informacion, informacion y mas informacion

     http://www.lacoctelera.com/bichitomaribel Maribel, un encanto de niña

     http://www.femineas.com/sarai/  Sarai, ha encontrado su camino. Suerte, niña

     http://www.bublegum.net/yenny/ Yenny, despues de dar vueltas por medio mundo, esta con nosotras. Se quedara aqui?

     http://diariodegemma.blogspot.es/ Gemma, esta un poco loca y perdida, pero seguro que encontrara su camino

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Los momentos clave

Amanecer

El paso del tiempo ha tamizado todos los detalles y es dificil recordar como sucedio aquello.
Debia tener yo entonces 4 o 5 años de edad, y pasaba mis ratos libres jugando en solitario en la soleada galeria de casa, que para mi resultaba inmensa y llena de tesoros.
No sabria decir con exactitud el como y el por que de aquello, pero si recuerdo con nitidez el uniforme del colegio de mi hermana tendido a secar de las cuerdas de esparto que atravesaban la habitacion.
Tambien recuerdo con absoluta precision la imagen de mis rodillas desnudas asomando por debajo de los pliegues de la falda azul del uniforme y la sensacion de incredulo bienestar que senti al verlas.
¡ Era tan sencillo ! ¡ Un simple vestido era la diferencia entre mis hermanas y yo ! Mis piernas eran identicas a las de ellas, y la cintura, y el vientre…..y todo. ¡ Podia ser como una de ellas cuando quisiera !
Podria ser como ellas, llevar el pelo largo, jugar como lo hacian ellas, vestirme como ellas, no diferenciarme en nada de ellas….
Asombrada con mi descubrimiento, fui a buscar a mi padre a su despacho para contarle mi hallazgo: Papa, mira, soy una niña….
Recuerdo el enorme sentimiento de injusticia que me llenaba, tumbada sobre las piernas de mi padre, mientras recibia sus azotes. No sentia siquiera sus golpes, y nunca se los he tenido en cuenta. Sin embargo, si llore. Llore mucho tiempo, horas, dias….pero no por los golpes, sino por la implacable certeza de que nunca seria como ellas.
Pobre padre mio. Que dificil debio ser tambien para el. No tenia razon, y sin embargo hacia lo que pensaba que era mejor para mi. Eran otras epocas y las cosas eran muy diferentes.
Padre, a pesar de todo, te quise.
La primera
Con grandes esfuerzos y recurriendo a todo tipo de artimañas, robos descarados incluidos, habia reunido una pequeña coleccion de ropas heterogeneas que guardaba, arrugadas y en unas condiciones bastante precarias, escondidas por mil rincones de mi habitacion.
Desde aquel dia en que descubri que debia ocultar mis necesidades, habia tenido varios encuentros con los azotes de mi padre y la zapatilla de mi madre.
A pesar de todo, ni los golpes ni mi clandestinidad, podian evitar que considerase aquellas prendas como mi mas preciado tesoro y me lanzase a usarlas en cuanto las circunstancias me lo permitian.
Cada vez que tenia una de aquellas sesiones de vestuario, un sentimiento de vergüenza y culpabilidad me llenaba durante dias y dias. Sin embargo, necesitaba mas…no sabia muy bien que, pero necesitaba mucho mas.
Rumiaba una y otra vez mi insatisfaccion, mi posterior culpa y de nuevo mi insatisfaccion, hasta que un dia de invierno, vino la solucion: debia salir a la calle.
Cada vez que me imaginaba a mi misma paseando por ahi, mas necesidad de hacerlo tenia. Ni se me paso por la cabeza que, en caso de tropezarme con un policia, acabaria en comisaria. Ni siquiera me asustaba la posibilidad de jugarme el tipo con mi padre si tenia un mal encuentro con alguien conocido.
El plan que urdi era sencillo: esperar a quedarme sola en casa, levantarme de madrugada una noche de sabado de invierno, ir hasta cierto lugar, y volver. Nada…y todo.
Con febril impaciencia espere hasta el dia apropiado. En la calle habia bastante nieve, pero me daba igual. Por fin me quede sola en casa y con firme determinacion puse el despertador a las 4 de la madrugada. Podia haberme ahorrado hacerlo, por que no pude dormir ni un minuto.
A la hora prevista, empece a vestirme con sumo cuidado. Nervios, temblores, panico cerval por lo que iba a hacer, alegria inmensa por que iba a hacerlo.
A las 6 de la mañana, pintarrajeada como un sioux, malmetida en la unica prenda presentable que tenia, un vestido azul celeste que me quedaba pequeñisimo, sin saber donde llevar las llaves de casa siquiera, abri la puerta de casa y baje hasta la calle sin siquiera encender la luz de la escalera.
De puntillas para evitar el ruido de los tacones sobre la acera, me aleje del portal del edificio, empezando mi primer paseo.
Sin abrigo, con la falda del minusculo vestido que me llegaba a medio muslo y unas sandalias de verano que se hundian a veces en la nieve, el frio era intensisimo. Pero todo me daba igual. Alreves, el sentir la gelida brisa en las piernas me hacia sentir orgullo. Me hacia ser plenamente consciente de que estaba asumiendo unos roles sociales diferentes a los que por nacimiento se esperaba de mi, pero con los que me sentia mucho mas a gusto.
¿Placer? ¿Desafio? ¿Locura? No, nada de eso. Ya lo he dicho antes: orgullo. Orgullo de ver mis postizos bultos en el pecho, de sentir el frio en las piernas, de oler el perfume, de que cualquiera que me viese pensaria que era una de ellas…
Envidia de su autenticidad comparada con mi falsedad. Envidia de no poder mezclarme con ellas, de tener que recurrir a paseos furtivos, de su naturalidad…. y lo que mas ha marcado mi vida: determinacion. Determinacion de poder fundirme con la sociedad como una mas algun dia. De que nadie me distinguiese de una de ellas y me tratasen como tratan a cualquier otra.
Cada vez que lo recuerdo me echo a temblar. Tuve suerte de no tropezar con nadie. En aquella epoca hacer esas cosas era una locura, sin embargo, me habia proporcionado unos minutos de inmensa  felicidad y marcado mi camino de por vida.
Debia tener yo entonces alrededor de 15 años…..
La decision
Volvi a salir mas veces, siempre con el mismo esquema. Logicamente, no fueron muchas. Aunque mis necesidades de Eloisa iban creciendo, las oportunidades no eran muchas.
Por otra parte, mi cuerpo, en pleno desarrollo, cada vez era mas distinto al de ellas. Mis sentimientos de culpa y vergüenza cada vez eran mas acusados, por el simple hecho de que aquello cada vez se parecia mas a un mal disfraz y la satisfaccion que obtenia de aquellas horas fugaces era cada vez menor.
Aprendi a esconderme pero sin poder evitar esporadicos enfrentamientos con mi padre. En esas ocasiones, descargaba su furia sobre mi durante un buen rato y yo capeaba el temporal como buenamente podia.
Con la excusa, bastante estupida, de una apuesta, incluso consegui que uno de mis amigos me hiciese fotos. Necesitaba verme y, la verdad, lo que vi, me decepciono totalmente. Nada tenia que ver aquella foto con la imagen que guardaba en mi cabeza de mis rodillas asomando por debajo del uniforme azul de mi infancia.
Para entonces, en alguno de mis paseos, a pesar de que siempre fueron a horas intempestivas y en unas condiciones en las que era muy dificil tropezarse con nadie, me habia cruzado con algunas personas. Su reaccion oscilaba entre el asombro incredulo, y las miradas de reprobacion mas despectiva.
La gota que colmo el vaso de aquella creciente insatisfaccion vino al volver de uno de mis paseos, cuando sin poderlo evitar, me cruce en pleno portal de casa con uno de mis vecinos que, vete a saber, habia decidido madrugar ese domingo.
Lo poco que ultimamente obtenia de jugarme el tipo de aquella manera, lo imposible de conseguir una apariencia digna, la culpa que inevitablemente me poseia durante dias y dias despues de cada una de aquellas sesiones y el miedo a la furia de mi padre que inevitablemente llegaria si al vecino se le ocurria decir algo, me hundian en un pozo sin fondo.
En aquel entonces yo pensaba que mi caso era unico en el mundo. Nada sabia sobre personas como yo y eso no contribuia nada de nada  a tranquilizar mi espiritu.
Cuanto mas pensaba sobre todo aquello, mas me convencia de que no podia seguir asi. Yo no era como ellas, y no habia solucion. Me comparaba con Icaro, pretendiendo volar como un pajaro, sin tener alas. “Imposible”, me decia una y otra vez, “no soy como ellas y todo esto es absurdo”. Eloisa tenia la batalla perdida, todo estaba en su contra.
Y asi fue. Me jure no volver a repetir nada de todo aquello. Me jure asumir mi condicion natal contra viento y marea y, lo primero que debia hacer, era deshacerme de mis preciados tesoros.
Construi una caja de madera y la pinte de color verde. Meti dentro de ella todos aquellos objetos que tanto me habia costado reunir y la cargue a la espalda.
Fui al rio. En aquel lugar, la orilla era un friso de roca casi vertical de una veintena de metros. Meti piedras en los rincones de la caja y cerre la tapa. Me resistia a tirarla al agua, pero debia hacerlo: era mi decision. El conflicto entre mi corazon y mi cabeza me paralizo durante un buen rato pero, las cosas debian ser asi, no habia mas remedio.
Aun cuando estaba en el aire, camino del agua, quise  recuperar la caja y todo lo que contenia, pero ya era tarde. La caja que contenia el vestido que me llegaba a medio muslo, se hundio en el centro del rio, dejando escapar unas cuantas burbujas de aire con olor a perfume de lavanda.
Hacer la mili, encontrar novia, casarse, un hijo, la empresa…. eso se esperaba de mi, y lo cumpli. El truco era relativamente simple: no tener tiempo para nada. Rodearse de actividades que no dejasen un minuto libre para pensar. Hacer trabajos fisicos agotadores que me hiciesen  pasar sin transito de la vigilia, al sueño mas profundo…..
Nunca he vuelto al lugar en el que se hundio la caja de madera de color verde.
La salvacion
Si hubiese que escoger alguna cosa que definiera como habia sido hasta entonces mi vida, escogeria sin duda el sentimiento de culpa.
Desde aquel primer encuentro con el uniforme de mi hermana, todo lo que habia hablado, visto o sufrido por este asunto habia forjado en mi una terrible sensacion de estar cometiendo voluntariamente algo perverso y diabolico.
Por mucho que las pocas horas, incluso minutos a veces, de mis paseos me hubiesen proporcionado una paz espiritual momentanea y bastante efimera, no podia evitar pagar durante dias y dias esa tranquilidad con un intenso sentimiento de culpa.
Las pocas personas con las que me habia atrevido a hablar, rozando como de soslayo, mis problemas, habian coincidido en calificarlos de perversion, vicio, contra natura, o cosas peores aun.
Y, pensaba yo, debian tener razon. Solo yo necesitaba estas cosas. La gente no hacia nada parecido y solo yo en todo el planeta necesitaba comportarme asi. En esas condiciones, solo a mi podia atribuirseme la causa de tanta maldad.
Y tanto habia pesado esta culpabilidad en mi animo, que incluso, voluntariamente, habia decidido matar a Eloisa para siempre construyendo aquella caja de madera de color verde…
Mi vida habia cambiado radicalmente. La unica manera de olvidar todo aquello era vivir un ritmo frenetico. No tener tiempo, ni la mente desocupada. La unica manera de dormir, era agotarse hasta la extenuacion. Y asi vivia.
A pesar de todo, Eloisa seguia estando presente en mi mente, y con ella, mi culpa. Afortunadamente, pensaba yo, solo existia en mi pensamiento y habia conseguido reprimir la necesidad de dejarla aflorar fisicamente y eso me convertia, al menos, en un poco menos culpable.
Un dia, mientras cenaba en la cocina, escuchaba distraidamente el sonido de la television que mi familia veia en el cuarto de estar. De repente, alguien pregunto a la persona entrevistada sobre una pelicula que se habia estrenado poco antes titulada “Cambio de sexo”.
Esas tres palabras provocaron en mi interior una explosion. Llegue a toda prisa al cuarto de estar a tiempo de ver a una persona de aspecto hombruno (perdon, Bibiana, si lees esto) y voz casi masculina que hablaba de las dificultades que habia tenido para sobrevivir. No recuerdo casi nada de lo que decia, por que no podia apartar la vista de su cara y un dardo candente me hacia llegar la idea de que acababa de conocer a alguien como yo.
Incredulidad, sorpresa…no podia apartar la vista de la pantalla. No escuchaba, no sentia, el mundo habia desaparecido. Solo existia aquella persona en la television.
No volvi a ver nada similar hasta muchos años despues, pero ya no estaba sola. A partir de ese dia, mi culpa desaparecio como por encanto. Si a alguien mas le pasaba lo mismo que a mi, mi supuesta perversion ya no era un acto voluntario, sino algo con lo que la naturaleza habia decidido hacerme nacer.
Sin embargo, para mi ya era tarde. El personaje en el que habia decidido vivir unos pocos meses antes, ya tenia vida propia. Mi caja de madera de color verde, seguiria en el fondo del rio.
Gracias, Bibiana
Las recaidas
Trabajar, familia, dormir, trabajar, familia, dormir….
Un dia sucedia al anterior, sin tiempo para nada, casi sin resquicios. Como en una cadena de montaje, un dia, otro, semanas, meses….
Y en las inevitables pausas, aunque fueran minimas, Eloisa. Aunque nunca tuvo presencia fisica, siempre aparecia en mi mente a la mas minima oportunidad.
Ademas, las cosas eran diferentes. Si antiguamente el sentimiento de estar haciendo algo reprobable lo invadia casi todo, ahora yo ya sabia que Eloisa no era ningun crimen. Podia estar mal visto socialmente, pero no hacia daño a nadie. Poco a poco la sociedad y la television hacian aflorar a la luz publica a muchas personas como yo. Es verdad que casi siempre envueltas en un halo de risa, folklore o prostitucion, con lo que yo no me identificaba en absoluto, pero, al menos, yo ya sabia que mi caso no era el unico del universo.
En teoria, las cosas deberian haber sido para mi mucho mas faciles que en mi adolescencia, pero no era asi. Si antes habia tenido que luchar contra mis propios prejuicios, ahora habia cosas de mucho mas peso: mi vida no me pertenecia en exclusiva.
Mi propia decision de antaño me habia llevado a entregarme a una familia y a un metodo de vida en el que hacerla prosperar y Eloisa se enfrentaba frontalmente con esa situacion.
Sin embargo, y puesto que yo ya sabia que no estaba haciendo nada malo, ¿por que no darme el pequeño respiro de dejar que se materializase fisicamente en privado?
Como suele suceder, el detonante de estos cambios suelen ser cosas triviales. En una ocasion, pense en regalarle a mi pareja una falda que a ella le hacia mucha ilusion despues de haberla visto en un escaparate. La compre, pedi que la envolviesen para regalo…..y nunca la regale. Me quede con ella. Era realmente bonita y no pude resistir la tentacion de verme con ella puesta y quedarmela.
En otra ocasion el detonante fue, como en mi infancia, unas prendas de ropa tendidas…..
En una tercera oportunidad, la aparicion en television de varias personas transexuales explicando con seriedad absoluta quienes eran y lo que deseaban para su futuro…..
En todas estas ocasiones, compraba ropa, complementos, maquillajes….y febrilmente me lanzaba a usar todas esas cosas, en privado, a la mas minima oportunidad.
Sin embargo, el ritmo vital que me habia autoimpuesto años atras, hacia las cosas muy diferentes. Raramente podia disponer de mas tiempo que unos pocos minutos o, como mucho, un par de horas. Casi nunca en casa, casi siempre en algun olvidado y polvoriento rincon de algun local, sin las mas minimas condiciones de comodidad o limpieza.
Asi, no podia ser. Tarde o temprano me deshacia de todas las cosas que habia comprado y volvia a sumergirme en mi cadena de montaje particular con el firme proposito de no volver a recaer: trabajar, familia, dormir, trabajar, familia, dormir…
Realmente, fueron unos años muy grises
Renacimiento
Como es facil imaginar, al disponer de internet, las primeras palabras que busque fueron “transexual” y “travesti”.
Media hora despues de que el modem completase mi primera conexion a la red de redes, ya estaba yo chateando en el canal #transgresion (el unico que habia entonces sobre esta tematica), donde me acogieron con los brazos abiertos. Alli, mi segunda casa, he conocido a algunas de mis mejores amistades transgenericas.
Internet supuso un cambio radical en mi vida. Alli estaba toda la informacion que siempre habia necesitado. Informacion personal, social, psicologica, medica…todo. Si quedaba algun resquicio de mis pasados prejuicios, con internet desaparecio totalmente.
No solo se me brindaba la informacion, sino la posibilidad de conocer cara a cara a personas como yo, de poder hablar, por fin!, de todas estas cosas con alguien que me entenderia.
Con este nuevo enfoque, habia una cosa que hacer que resultaba ineludible: debia contarselo todo a mi pareja. Enseguida comprendi que Eloisa formaba parte de mi, y que asi seria hasta que me muriera. El haber aprendido a esconderme, me fue muy util en la adolescencia y en la primara epoca de mi madurez, pero ahora era innecesario. Ahora disponia de informacion suficiente como para poder hacer comprender a mi pareja que es lo que me habia pasado durante toda mi vida.
Siempre se habla del temor a contar estas cosas. El temor a que nos abandonen, a que nos rechacen… pero siempre he pensado una cosa: si alguien  te quiere, no dejara de quererte por que tengas una estetica u otra. Tu eres asi, y la unica diferencia que hay para tu pareja es que, antes de contarlo, no sabia esta faceta, y despues si. Pero tu eres la misma persona, nada ha cambiado en ti, solo ha cambiado su conocimiento. Por otra parte, tu pareja no solo debe saber como eres, sino que no decirselo, seria engañarla.
Dicho y hecho. Imprimi una web que pense que era la que mejor me definia….y lo dije. Hubo sorpresa, incredulidad, un millon de preguntas a las que intente responder con sinceridad…..tiempo y….aceptacion.
Al cabo de unos dias, ella me acepto. Comprendio que nada iba a cambiar en nuestras vidas y entre los dos decidimos que lo que habia que hacer era conocer cara a cara a personas como yo. Fuimos a Madrid, hablamos con gente afin, nos contamos nuestras vidas, hicimos amistad….
Mi pareja comprendio que Eloisa estaba ahi, reprimida o libre, pero era inevitable su presencia. Teniendo en cuenta que yo seguia siendo la misma persona, que mal podia haber en dejar que se manifestara de vez en cuando, y ayudarme a que tuviese una apariencia digna?
Compramos ropa, mil y un chismes imprescindibles e hicimos todas las pruebas posibles. Al fin, si no perfecta, Eloisa tenia un aspecto pasable. Habia llegado el momento de volver a aparecer en publico.
Con todo detalle se preparo todo. Las nuevas amistades nos ayudarian. Con un vestido negro y un impermeable, y mas miedo que otra cosa, Eloisa puso de nuevo el pie en la calle.
No hubo ningun tropiezo, fuimos tomar cafe, a cenar….pero algo no iba bien en mi. Sea por lo que fuere, y a pesar del exquisito cuidado que se puso en todos los detalles, la gente sabia perfectamente cual era mi condicion. No me consideraban una mas de ellas, sino alguien disfrazado. En esas condiciones no merecia la pena seguir asi que, despues de la cena, nos marchamos al hotel.
Si, ya se, ya se, lo que piense la gente no importa…..pero eso no es verdad. Eloisa no es un disfraz. Eloisa es un ser, un sentimiento, es real y esta ahi. Si la sociedad la ve como un disfraz, no merece la pena que salga a la calle. Es preferible que se quede en casa, el sentimiento sera el mismo, y se ahorrara miradas reprobadoras.
Hubo mas salidas, mas vueltas anticipadas a casa. Algo intangible, pero vital, se estaba escapando. Eloisa solo era real en mi mente, para los demas, era un simple disfraz. Mi cuerpo y, sobre todo, mi cara, eran muy diferentes a los de ellas y, aparentemente, nada podia hacerse.
Y sin previo aviso, la separacion. No creo que Eloisa tuviese nada que ver, aunque es posible. El caso es que, de la noche a la mañana, mi pareja desaparecio y Eloisa con ella. Miles de problemas, judiciales, economicos, emocionales, sociales…
De nuevo, aunque involuntariamente, mi mente estaba ocupada con cuestiones vitales permanentemente y Eloisa no tenia cabida en esa situacion.
Si los años anteriores fueron grises, estos ultimos fueron realmente tristes.
Anteayer
No hay mal que cien años dure, dicen,  y es verdad. En unos pocos años, la situacion personal y material alcanzo cierta estabilidad. Y con ella, Eloisa volvio por sus fueros.
Ahora, casi libre de ataduras familiares, los paseos menudearon, aunque en solitario. Buscaba lugares tranquilos, a altas horas de la noche, donde los encuentros con gente fuesen poco probables.
Las pocas personas con las que me cruzaba, invariablemente, me lanzaban miradas persistentes de desabrobacion, asombro o, en ocasiones, hasta risa.
Aquello no me servia para nada. Aunque en mi fuero interno sabia perfectamente quien era, el rechazo social era mas que evidente. La gente no queria saber nada de Eloisa, para ellos, solo se trataba de un disfraz.
A los pocos minutos de haber comenzado el paseo, tras el primer encuentro con alguien, la desazon me invadia e, inevitablemente, me volvia a casa.
Necesidad por un lado, fracaso por otro. Circulo cerrado. Mil veces repasaba todo, intentando averiguar que se me estaba escapando, mil veces cambiaba cosas esperando haber encontrado la razon…pero nada de nada. Llego a ser obsesionante, y aun se mantiene, la perfeccion en todos los detalles pero, sin resultado.
Mi actual pareja, un SOL, se preocupaba lo indecible cada vez que veia mi abatimiento despues de uno de mis paseos, sin acabar de comprender por que necesitaba repetirlos, volver a salir, aun con la casi certeza de que tambien seria un fracaso.
La sensacion de orgullo que habia presidido mis paseos adolescentes, se convirtio en panico escenico. Panico que invariablemente superaba una y otra vez por que mi necesidad de aparecer en publico como una mas era mas fuerte aun.
Resultaba evidente que habia que hacer algo para romper esa situacion. Eloisa me estaba destrozando poco a poco y eso no podia seguir asi.
Como medida desesperada, decidi asumir pequeños, aunque para mi enormes, cambios en mi fisonomia y ponerme en manos de profesionales….y…….funciono!
El aprobado
En el espejo que hay ante mi, veo sus manos evolucionar alrededor de mi cabeza. Simplemente veo como me peina, como parece hacer magia con mi pelo hasta entonces desordenado, y como mi cara va tomando forma poco a poco.
Mientras el trajina con el cepillo y el secador, miro asombrada la imagen del espejo. Apenas me reconozco, y sin embargo, tengo una extraña sensacion de haber visto esa cara antes.
Lentamente me peinan y me maquillan. A medida que avanza su trabajo, noto como imperceptiblemente abandono mi habitual posicion encorvada, levanto la cabeza y mi mirada se vuelve al frente. No hay duda, conozco a esa cara desconocida que veo en el espejo: soy yo, asi he sido siempre.
Mi habitual despiste me ha hecho olvidar los zapatos en el coche. Podria mandar a alguien a por ellos, pero ni siquiera se me ocurre hacerlo. Ni corta ni perezosa, suelto un sonoro “un momento, ahora vengo” y salgo a la calle.
Hace tan solo unos dias, esa simple maniobra de abrir la puerta y salir al exterior, habia requerido un monton de angustiosos minutos en los que me debatia entre el panico mortal a traspasar la puerta, y la fuerza irresistible que me empujaba a hacerlo.
Siento como el aire fresco me da en la cara y mueve el pelo recien peinado. Sin prisa, como quien siempre estuvo alli,  avanzo por la acera hacia el coche.
 Por la estrecha acera viene un padre con su hijo. Al llegar a su altura, ambos levantan su vista hacia mi para bajarla inmediatamente y seguir su camino. Acostumbrada a las miradas de asombro que hasta ahora siempre me habia encontrado, me sorprende tanto desinteres y me cuesta unos segundos asimilarlo: les he parecido una chica normal y corriente.
Un poco mas adelante, unos novios hablan de sus cosas y un par de señoras se cuentan las incidencias del dia. Paso a su lado sin levantar el mas minimo interes en ellos. No me lo puedo creer, ni siquiera me han mirado !
Me voy cruzando con mas gente y escudriño sus caras intentando adivinar en ellos el tan familiar gesto de desaprobacion. Nada, nada de nada. Un vistazo rapido a mis ojos, y siguen con sus cosas. Tan solo un joven de unos 20 años aparta su mirada de mi cara y noto como examina mi cuerpo con cierta lentitud.
Poco a poco voy asumiendo los resultados de mi precipitado y corto paseo y un agradable cosquilleo  me recorre el cuerpo. Como en una nube, me calzo mis zapatos y emprendo el regreso.
Cuando vuelvo al local, con un alegre taconeo, todos me preguntan: ¿que tal ha ido?
Y solo acierto a dar una respuesta con voz emocionada: Soy Eloisa
Mañana
Supongo que despues de leer estas cosas habra quien piense que soy transexual; tambien habra quien piense que no lo soy. Francamente, me da igual saber si lo soy o no. Como siempre digo, eso es lo de menos, lo que realmente importa es saber como viviras mas feliz.
El 90% de mi vida no soy consciente de mi condicion. Vivo como persona, agenerica, asexual. Me limito a trabajar, atender a mi familia y amigos, disfrutar de las cosas que me gustan…. pero siempre bajo una optica bastante “amorfa”.
Cuando paseo por el campo, o estoy haciendo mi trabajo, no veo mi imagen en el espejo, ni me paso el rato mirando mi cuerpo para saber como es. Simplemente soy yo, persona, ser vivo…..y me importa muy poco todo lo demas.
El problema viene durante ese 10% de tiempo restante. Las circunstancias, o mi animo, me fuerzan a asumir roles personales o sociales que no pueden ser ambiguos como lo son el resto de mi tiempo. En esos momentos, esta clarisimo que soy Eloisa. Reprimida o no, pero soy Eloisa totalmente.
Al principio decia que me da igual saber si soy transexual o no. Y es verdad. Eso es asi por que, lo sea o no, para mi futuro solo hay dos opciones: o doy via libre y me convierto en ella durante el 100% de mi tiempo, o me acepto tal y como soy ahora.
Reconozco que la envidia me mata. Necesito ver un cuerpo femenino en el espejo. No soporto mi musculatura, ni la enorme cantidad de vello corporal que tengo, ni mis formas anatomicas, ni mis genitales….. Suprimir esas cosas y adecuarlas a lo que yo espero de mi misma, seria “relativamente” sencillo, pero…¿a que precio?
En mi caso, conseguir esa estetica, supondria perder a la persona que mas quiero, perder buena parte de mi vida social, de mi familia, tener que empezar de cero de nuevo (salvo en mi trabajo) y convertirme en un ser rechazado (recordar que hablo de MI caso y no generalizo) y condenado a una casi total soledad.
¿Perder todo eso, para que durante el 10% de mi tiempo, mi estetica (mi estetica, si, mi ser seria exactamente el mismo) este acorde con mis necesidades?
¿Condenarme a una vida gris por satisfacer una necesidad estetica? NO, de ninguna manera.
Si, ya se que el tema es mas amplio. Y pido disculpas de antemano por frivolizar con cosas tan serias, pero recordemos que hablamos de MI caso. Mis necesidades pasan por asumir roles sociales y personales femeninos. Descarto totalmente los roles sexuales por que podia considerarseme como una persona asexual.
Y…..para asumir roles sociales femeninos, da igual si mis pechos son autenticos o postizos. Lo unico que importa es como los perciban los demas, cual sea mi aspecto cuando aparezco en publico. Y todo eso, durante un 10% de mi tiempo…..
Enfin….se que es una decision cobarde. Tan cobarde como otras que he tomado a lo largo de mi vida y que has leido lineas arriba pero, bien o mal, me han traido hasta aqui.
Y como final, me voy a permitir copiar unas lineas que he escrito casi al principio de mi narracion, correspondientes con el relato de mi infancia:
<< Llore mucho tiempo, horas, dias….pero no por los golpes, sino por la implacable certeza de que nunca seria como ellas. >>
Muaksssssssssssssssss
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