Wednesday, August 23, 2006

Los momentos clave

Amanecer

El paso del tiempo ha tamizado todos los detalles y es dificil recordar como sucedio aquello.
Debia tener yo entonces 4 o 5 años de edad, y pasaba mis ratos libres jugando en solitario en la soleada galeria de casa, que para mi resultaba inmensa y llena de tesoros.
No sabria decir con exactitud el como y el por que de aquello, pero si recuerdo con nitidez el uniforme del colegio de mi hermana tendido a secar de las cuerdas de esparto que atravesaban la habitacion.
Tambien recuerdo con absoluta precision la imagen de mis rodillas desnudas asomando por debajo de los pliegues de la falda azul del uniforme y la sensacion de incredulo bienestar que senti al verlas.
¡ Era tan sencillo ! ¡ Un simple vestido era la diferencia entre mis hermanas y yo ! Mis piernas eran identicas a las de ellas, y la cintura, y el vientre…..y todo. ¡ Podia ser como una de ellas cuando quisiera !
Podria ser como ellas, llevar el pelo largo, jugar como lo hacian ellas, vestirme como ellas, no diferenciarme en nada de ellas….
Asombrada con mi descubrimiento, fui a buscar a mi padre a su despacho para contarle mi hallazgo: Papa, mira, soy una niña….
Recuerdo el enorme sentimiento de injusticia que me llenaba, tumbada sobre las piernas de mi padre, mientras recibia sus azotes. No sentia siquiera sus golpes, y nunca se los he tenido en cuenta. Sin embargo, si llore. Llore mucho tiempo, horas, dias….pero no por los golpes, sino por la implacable certeza de que nunca seria como ellas.
Pobre padre mio. Que dificil debio ser tambien para el. No tenia razon, y sin embargo hacia lo que pensaba que era mejor para mi. Eran otras epocas y las cosas eran muy diferentes.
Padre, a pesar de todo, te quise.
La primera
Con grandes esfuerzos y recurriendo a todo tipo de artimañas, robos descarados incluidos, habia reunido una pequeña coleccion de ropas heterogeneas que guardaba, arrugadas y en unas condiciones bastante precarias, escondidas por mil rincones de mi habitacion.
Desde aquel dia en que descubri que debia ocultar mis necesidades, habia tenido varios encuentros con los azotes de mi padre y la zapatilla de mi madre.
A pesar de todo, ni los golpes ni mi clandestinidad, podian evitar que considerase aquellas prendas como mi mas preciado tesoro y me lanzase a usarlas en cuanto las circunstancias me lo permitian.
Cada vez que tenia una de aquellas sesiones de vestuario, un sentimiento de vergüenza y culpabilidad me llenaba durante dias y dias. Sin embargo, necesitaba mas…no sabia muy bien que, pero necesitaba mucho mas.
Rumiaba una y otra vez mi insatisfaccion, mi posterior culpa y de nuevo mi insatisfaccion, hasta que un dia de invierno, vino la solucion: debia salir a la calle.
Cada vez que me imaginaba a mi misma paseando por ahi, mas necesidad de hacerlo tenia. Ni se me paso por la cabeza que, en caso de tropezarme con un policia, acabaria en comisaria. Ni siquiera me asustaba la posibilidad de jugarme el tipo con mi padre si tenia un mal encuentro con alguien conocido.
El plan que urdi era sencillo: esperar a quedarme sola en casa, levantarme de madrugada una noche de sabado de invierno, ir hasta cierto lugar, y volver. Nada…y todo.
Con febril impaciencia espere hasta el dia apropiado. En la calle habia bastante nieve, pero me daba igual. Por fin me quede sola en casa y con firme determinacion puse el despertador a las 4 de la madrugada. Podia haberme ahorrado hacerlo, por que no pude dormir ni un minuto.
A la hora prevista, empece a vestirme con sumo cuidado. Nervios, temblores, panico cerval por lo que iba a hacer, alegria inmensa por que iba a hacerlo.
A las 6 de la mañana, pintarrajeada como un sioux, malmetida en la unica prenda presentable que tenia, un vestido azul celeste que me quedaba pequeñisimo, sin saber donde llevar las llaves de casa siquiera, abri la puerta de casa y baje hasta la calle sin siquiera encender la luz de la escalera.
De puntillas para evitar el ruido de los tacones sobre la acera, me aleje del portal del edificio, empezando mi primer paseo.
Sin abrigo, con la falda del minusculo vestido que me llegaba a medio muslo y unas sandalias de verano que se hundian a veces en la nieve, el frio era intensisimo. Pero todo me daba igual. Alreves, el sentir la gelida brisa en las piernas me hacia sentir orgullo. Me hacia ser plenamente consciente de que estaba asumiendo unos roles sociales diferentes a los que por nacimiento se esperaba de mi, pero con los que me sentia mucho mas a gusto.
¿Placer? ¿Desafio? ¿Locura? No, nada de eso. Ya lo he dicho antes: orgullo. Orgullo de ver mis postizos bultos en el pecho, de sentir el frio en las piernas, de oler el perfume, de que cualquiera que me viese pensaria que era una de ellas…
Envidia de su autenticidad comparada con mi falsedad. Envidia de no poder mezclarme con ellas, de tener que recurrir a paseos furtivos, de su naturalidad…. y lo que mas ha marcado mi vida: determinacion. Determinacion de poder fundirme con la sociedad como una mas algun dia. De que nadie me distinguiese de una de ellas y me tratasen como tratan a cualquier otra.
Cada vez que lo recuerdo me echo a temblar. Tuve suerte de no tropezar con nadie. En aquella epoca hacer esas cosas era una locura, sin embargo, me habia proporcionado unos minutos de inmensa  felicidad y marcado mi camino de por vida.
Debia tener yo entonces alrededor de 15 años…..
La decision
Volvi a salir mas veces, siempre con el mismo esquema. Logicamente, no fueron muchas. Aunque mis necesidades de Eloisa iban creciendo, las oportunidades no eran muchas.
Por otra parte, mi cuerpo, en pleno desarrollo, cada vez era mas distinto al de ellas. Mis sentimientos de culpa y vergüenza cada vez eran mas acusados, por el simple hecho de que aquello cada vez se parecia mas a un mal disfraz y la satisfaccion que obtenia de aquellas horas fugaces era cada vez menor.
Aprendi a esconderme pero sin poder evitar esporadicos enfrentamientos con mi padre. En esas ocasiones, descargaba su furia sobre mi durante un buen rato y yo capeaba el temporal como buenamente podia.
Con la excusa, bastante estupida, de una apuesta, incluso consegui que uno de mis amigos me hiciese fotos. Necesitaba verme y, la verdad, lo que vi, me decepciono totalmente. Nada tenia que ver aquella foto con la imagen que guardaba en mi cabeza de mis rodillas asomando por debajo del uniforme azul de mi infancia.
Para entonces, en alguno de mis paseos, a pesar de que siempre fueron a horas intempestivas y en unas condiciones en las que era muy dificil tropezarse con nadie, me habia cruzado con algunas personas. Su reaccion oscilaba entre el asombro incredulo, y las miradas de reprobacion mas despectiva.
La gota que colmo el vaso de aquella creciente insatisfaccion vino al volver de uno de mis paseos, cuando sin poderlo evitar, me cruce en pleno portal de casa con uno de mis vecinos que, vete a saber, habia decidido madrugar ese domingo.
Lo poco que ultimamente obtenia de jugarme el tipo de aquella manera, lo imposible de conseguir una apariencia digna, la culpa que inevitablemente me poseia durante dias y dias despues de cada una de aquellas sesiones y el miedo a la furia de mi padre que inevitablemente llegaria si al vecino se le ocurria decir algo, me hundian en un pozo sin fondo.
En aquel entonces yo pensaba que mi caso era unico en el mundo. Nada sabia sobre personas como yo y eso no contribuia nada de nada  a tranquilizar mi espiritu.
Cuanto mas pensaba sobre todo aquello, mas me convencia de que no podia seguir asi. Yo no era como ellas, y no habia solucion. Me comparaba con Icaro, pretendiendo volar como un pajaro, sin tener alas. “Imposible”, me decia una y otra vez, “no soy como ellas y todo esto es absurdo”. Eloisa tenia la batalla perdida, todo estaba en su contra.
Y asi fue. Me jure no volver a repetir nada de todo aquello. Me jure asumir mi condicion natal contra viento y marea y, lo primero que debia hacer, era deshacerme de mis preciados tesoros.
Construi una caja de madera y la pinte de color verde. Meti dentro de ella todos aquellos objetos que tanto me habia costado reunir y la cargue a la espalda.
Fui al rio. En aquel lugar, la orilla era un friso de roca casi vertical de una veintena de metros. Meti piedras en los rincones de la caja y cerre la tapa. Me resistia a tirarla al agua, pero debia hacerlo: era mi decision. El conflicto entre mi corazon y mi cabeza me paralizo durante un buen rato pero, las cosas debian ser asi, no habia mas remedio.
Aun cuando estaba en el aire, camino del agua, quise  recuperar la caja y todo lo que contenia, pero ya era tarde. La caja que contenia el vestido que me llegaba a medio muslo, se hundio en el centro del rio, dejando escapar unas cuantas burbujas de aire con olor a perfume de lavanda.
Hacer la mili, encontrar novia, casarse, un hijo, la empresa…. eso se esperaba de mi, y lo cumpli. El truco era relativamente simple: no tener tiempo para nada. Rodearse de actividades que no dejasen un minuto libre para pensar. Hacer trabajos fisicos agotadores que me hiciesen  pasar sin transito de la vigilia, al sueño mas profundo…..
Nunca he vuelto al lugar en el que se hundio la caja de madera de color verde.
La salvacion
Si hubiese que escoger alguna cosa que definiera como habia sido hasta entonces mi vida, escogeria sin duda el sentimiento de culpa.
Desde aquel primer encuentro con el uniforme de mi hermana, todo lo que habia hablado, visto o sufrido por este asunto habia forjado en mi una terrible sensacion de estar cometiendo voluntariamente algo perverso y diabolico.
Por mucho que las pocas horas, incluso minutos a veces, de mis paseos me hubiesen proporcionado una paz espiritual momentanea y bastante efimera, no podia evitar pagar durante dias y dias esa tranquilidad con un intenso sentimiento de culpa.
Las pocas personas con las que me habia atrevido a hablar, rozando como de soslayo, mis problemas, habian coincidido en calificarlos de perversion, vicio, contra natura, o cosas peores aun.
Y, pensaba yo, debian tener razon. Solo yo necesitaba estas cosas. La gente no hacia nada parecido y solo yo en todo el planeta necesitaba comportarme asi. En esas condiciones, solo a mi podia atribuirseme la causa de tanta maldad.
Y tanto habia pesado esta culpabilidad en mi animo, que incluso, voluntariamente, habia decidido matar a Eloisa para siempre construyendo aquella caja de madera de color verde…
Mi vida habia cambiado radicalmente. La unica manera de olvidar todo aquello era vivir un ritmo frenetico. No tener tiempo, ni la mente desocupada. La unica manera de dormir, era agotarse hasta la extenuacion. Y asi vivia.
A pesar de todo, Eloisa seguia estando presente en mi mente, y con ella, mi culpa. Afortunadamente, pensaba yo, solo existia en mi pensamiento y habia conseguido reprimir la necesidad de dejarla aflorar fisicamente y eso me convertia, al menos, en un poco menos culpable.
Un dia, mientras cenaba en la cocina, escuchaba distraidamente el sonido de la television que mi familia veia en el cuarto de estar. De repente, alguien pregunto a la persona entrevistada sobre una pelicula que se habia estrenado poco antes titulada “Cambio de sexo”.
Esas tres palabras provocaron en mi interior una explosion. Llegue a toda prisa al cuarto de estar a tiempo de ver a una persona de aspecto hombruno (perdon, Bibiana, si lees esto) y voz casi masculina que hablaba de las dificultades que habia tenido para sobrevivir. No recuerdo casi nada de lo que decia, por que no podia apartar la vista de su cara y un dardo candente me hacia llegar la idea de que acababa de conocer a alguien como yo.
Incredulidad, sorpresa…no podia apartar la vista de la pantalla. No escuchaba, no sentia, el mundo habia desaparecido. Solo existia aquella persona en la television.
No volvi a ver nada similar hasta muchos años despues, pero ya no estaba sola. A partir de ese dia, mi culpa desaparecio como por encanto. Si a alguien mas le pasaba lo mismo que a mi, mi supuesta perversion ya no era un acto voluntario, sino algo con lo que la naturaleza habia decidido hacerme nacer.
Sin embargo, para mi ya era tarde. El personaje en el que habia decidido vivir unos pocos meses antes, ya tenia vida propia. Mi caja de madera de color verde, seguiria en el fondo del rio.
Gracias, Bibiana
Las recaidas
Trabajar, familia, dormir, trabajar, familia, dormir….
Un dia sucedia al anterior, sin tiempo para nada, casi sin resquicios. Como en una cadena de montaje, un dia, otro, semanas, meses….
Y en las inevitables pausas, aunque fueran minimas, Eloisa. Aunque nunca tuvo presencia fisica, siempre aparecia en mi mente a la mas minima oportunidad.
Ademas, las cosas eran diferentes. Si antiguamente el sentimiento de estar haciendo algo reprobable lo invadia casi todo, ahora yo ya sabia que Eloisa no era ningun crimen. Podia estar mal visto socialmente, pero no hacia daño a nadie. Poco a poco la sociedad y la television hacian aflorar a la luz publica a muchas personas como yo. Es verdad que casi siempre envueltas en un halo de risa, folklore o prostitucion, con lo que yo no me identificaba en absoluto, pero, al menos, yo ya sabia que mi caso no era el unico del universo.
En teoria, las cosas deberian haber sido para mi mucho mas faciles que en mi adolescencia, pero no era asi. Si antes habia tenido que luchar contra mis propios prejuicios, ahora habia cosas de mucho mas peso: mi vida no me pertenecia en exclusiva.
Mi propia decision de antaño me habia llevado a entregarme a una familia y a un metodo de vida en el que hacerla prosperar y Eloisa se enfrentaba frontalmente con esa situacion.
Sin embargo, y puesto que yo ya sabia que no estaba haciendo nada malo, ¿por que no darme el pequeño respiro de dejar que se materializase fisicamente en privado?
Como suele suceder, el detonante de estos cambios suelen ser cosas triviales. En una ocasion, pense en regalarle a mi pareja una falda que a ella le hacia mucha ilusion despues de haberla visto en un escaparate. La compre, pedi que la envolviesen para regalo…..y nunca la regale. Me quede con ella. Era realmente bonita y no pude resistir la tentacion de verme con ella puesta y quedarmela.
En otra ocasion el detonante fue, como en mi infancia, unas prendas de ropa tendidas…..
En una tercera oportunidad, la aparicion en television de varias personas transexuales explicando con seriedad absoluta quienes eran y lo que deseaban para su futuro…..
En todas estas ocasiones, compraba ropa, complementos, maquillajes….y febrilmente me lanzaba a usar todas esas cosas, en privado, a la mas minima oportunidad.
Sin embargo, el ritmo vital que me habia autoimpuesto años atras, hacia las cosas muy diferentes. Raramente podia disponer de mas tiempo que unos pocos minutos o, como mucho, un par de horas. Casi nunca en casa, casi siempre en algun olvidado y polvoriento rincon de algun local, sin las mas minimas condiciones de comodidad o limpieza.
Asi, no podia ser. Tarde o temprano me deshacia de todas las cosas que habia comprado y volvia a sumergirme en mi cadena de montaje particular con el firme proposito de no volver a recaer: trabajar, familia, dormir, trabajar, familia, dormir…
Realmente, fueron unos años muy grises
Renacimiento
Como es facil imaginar, al disponer de internet, las primeras palabras que busque fueron “transexual” y “travesti”.
Media hora despues de que el modem completase mi primera conexion a la red de redes, ya estaba yo chateando en el canal #transgresion (el unico que habia entonces sobre esta tematica), donde me acogieron con los brazos abiertos. Alli, mi segunda casa, he conocido a algunas de mis mejores amistades transgenericas.
Internet supuso un cambio radical en mi vida. Alli estaba toda la informacion que siempre habia necesitado. Informacion personal, social, psicologica, medica…todo. Si quedaba algun resquicio de mis pasados prejuicios, con internet desaparecio totalmente.
No solo se me brindaba la informacion, sino la posibilidad de conocer cara a cara a personas como yo, de poder hablar, por fin!, de todas estas cosas con alguien que me entenderia.
Con este nuevo enfoque, habia una cosa que hacer que resultaba ineludible: debia contarselo todo a mi pareja. Enseguida comprendi que Eloisa formaba parte de mi, y que asi seria hasta que me muriera. El haber aprendido a esconderme, me fue muy util en la adolescencia y en la primara epoca de mi madurez, pero ahora era innecesario. Ahora disponia de informacion suficiente como para poder hacer comprender a mi pareja que es lo que me habia pasado durante toda mi vida.
Siempre se habla del temor a contar estas cosas. El temor a que nos abandonen, a que nos rechacen… pero siempre he pensado una cosa: si alguien  te quiere, no dejara de quererte por que tengas una estetica u otra. Tu eres asi, y la unica diferencia que hay para tu pareja es que, antes de contarlo, no sabia esta faceta, y despues si. Pero tu eres la misma persona, nada ha cambiado en ti, solo ha cambiado su conocimiento. Por otra parte, tu pareja no solo debe saber como eres, sino que no decirselo, seria engañarla.
Dicho y hecho. Imprimi una web que pense que era la que mejor me definia….y lo dije. Hubo sorpresa, incredulidad, un millon de preguntas a las que intente responder con sinceridad…..tiempo y….aceptacion.
Al cabo de unos dias, ella me acepto. Comprendio que nada iba a cambiar en nuestras vidas y entre los dos decidimos que lo que habia que hacer era conocer cara a cara a personas como yo. Fuimos a Madrid, hablamos con gente afin, nos contamos nuestras vidas, hicimos amistad….
Mi pareja comprendio que Eloisa estaba ahi, reprimida o libre, pero era inevitable su presencia. Teniendo en cuenta que yo seguia siendo la misma persona, que mal podia haber en dejar que se manifestara de vez en cuando, y ayudarme a que tuviese una apariencia digna?
Compramos ropa, mil y un chismes imprescindibles e hicimos todas las pruebas posibles. Al fin, si no perfecta, Eloisa tenia un aspecto pasable. Habia llegado el momento de volver a aparecer en publico.
Con todo detalle se preparo todo. Las nuevas amistades nos ayudarian. Con un vestido negro y un impermeable, y mas miedo que otra cosa, Eloisa puso de nuevo el pie en la calle.
No hubo ningun tropiezo, fuimos tomar cafe, a cenar….pero algo no iba bien en mi. Sea por lo que fuere, y a pesar del exquisito cuidado que se puso en todos los detalles, la gente sabia perfectamente cual era mi condicion. No me consideraban una mas de ellas, sino alguien disfrazado. En esas condiciones no merecia la pena seguir asi que, despues de la cena, nos marchamos al hotel.
Si, ya se, ya se, lo que piense la gente no importa…..pero eso no es verdad. Eloisa no es un disfraz. Eloisa es un ser, un sentimiento, es real y esta ahi. Si la sociedad la ve como un disfraz, no merece la pena que salga a la calle. Es preferible que se quede en casa, el sentimiento sera el mismo, y se ahorrara miradas reprobadoras.
Hubo mas salidas, mas vueltas anticipadas a casa. Algo intangible, pero vital, se estaba escapando. Eloisa solo era real en mi mente, para los demas, era un simple disfraz. Mi cuerpo y, sobre todo, mi cara, eran muy diferentes a los de ellas y, aparentemente, nada podia hacerse.
Y sin previo aviso, la separacion. No creo que Eloisa tuviese nada que ver, aunque es posible. El caso es que, de la noche a la mañana, mi pareja desaparecio y Eloisa con ella. Miles de problemas, judiciales, economicos, emocionales, sociales…
De nuevo, aunque involuntariamente, mi mente estaba ocupada con cuestiones vitales permanentemente y Eloisa no tenia cabida en esa situacion.
Si los años anteriores fueron grises, estos ultimos fueron realmente tristes.
Anteayer
No hay mal que cien años dure, dicen,  y es verdad. En unos pocos años, la situacion personal y material alcanzo cierta estabilidad. Y con ella, Eloisa volvio por sus fueros.
Ahora, casi libre de ataduras familiares, los paseos menudearon, aunque en solitario. Buscaba lugares tranquilos, a altas horas de la noche, donde los encuentros con gente fuesen poco probables.
Las pocas personas con las que me cruzaba, invariablemente, me lanzaban miradas persistentes de desabrobacion, asombro o, en ocasiones, hasta risa.
Aquello no me servia para nada. Aunque en mi fuero interno sabia perfectamente quien era, el rechazo social era mas que evidente. La gente no queria saber nada de Eloisa, para ellos, solo se trataba de un disfraz.
A los pocos minutos de haber comenzado el paseo, tras el primer encuentro con alguien, la desazon me invadia e, inevitablemente, me volvia a casa.
Necesidad por un lado, fracaso por otro. Circulo cerrado. Mil veces repasaba todo, intentando averiguar que se me estaba escapando, mil veces cambiaba cosas esperando haber encontrado la razon…pero nada de nada. Llego a ser obsesionante, y aun se mantiene, la perfeccion en todos los detalles pero, sin resultado.
Mi actual pareja, un SOL, se preocupaba lo indecible cada vez que veia mi abatimiento despues de uno de mis paseos, sin acabar de comprender por que necesitaba repetirlos, volver a salir, aun con la casi certeza de que tambien seria un fracaso.
La sensacion de orgullo que habia presidido mis paseos adolescentes, se convirtio en panico escenico. Panico que invariablemente superaba una y otra vez por que mi necesidad de aparecer en publico como una mas era mas fuerte aun.
Resultaba evidente que habia que hacer algo para romper esa situacion. Eloisa me estaba destrozando poco a poco y eso no podia seguir asi.
Como medida desesperada, decidi asumir pequeños, aunque para mi enormes, cambios en mi fisonomia y ponerme en manos de profesionales….y…….funciono!
El aprobado
En el espejo que hay ante mi, veo sus manos evolucionar alrededor de mi cabeza. Simplemente veo como me peina, como parece hacer magia con mi pelo hasta entonces desordenado, y como mi cara va tomando forma poco a poco.
Mientras el trajina con el cepillo y el secador, miro asombrada la imagen del espejo. Apenas me reconozco, y sin embargo, tengo una extraña sensacion de haber visto esa cara antes.
Lentamente me peinan y me maquillan. A medida que avanza su trabajo, noto como imperceptiblemente abandono mi habitual posicion encorvada, levanto la cabeza y mi mirada se vuelve al frente. No hay duda, conozco a esa cara desconocida que veo en el espejo: soy yo, asi he sido siempre.
Mi habitual despiste me ha hecho olvidar los zapatos en el coche. Podria mandar a alguien a por ellos, pero ni siquiera se me ocurre hacerlo. Ni corta ni perezosa, suelto un sonoro “un momento, ahora vengo” y salgo a la calle.
Hace tan solo unos dias, esa simple maniobra de abrir la puerta y salir al exterior, habia requerido un monton de angustiosos minutos en los que me debatia entre el panico mortal a traspasar la puerta, y la fuerza irresistible que me empujaba a hacerlo.
Siento como el aire fresco me da en la cara y mueve el pelo recien peinado. Sin prisa, como quien siempre estuvo alli,  avanzo por la acera hacia el coche.
 Por la estrecha acera viene un padre con su hijo. Al llegar a su altura, ambos levantan su vista hacia mi para bajarla inmediatamente y seguir su camino. Acostumbrada a las miradas de asombro que hasta ahora siempre me habia encontrado, me sorprende tanto desinteres y me cuesta unos segundos asimilarlo: les he parecido una chica normal y corriente.
Un poco mas adelante, unos novios hablan de sus cosas y un par de señoras se cuentan las incidencias del dia. Paso a su lado sin levantar el mas minimo interes en ellos. No me lo puedo creer, ni siquiera me han mirado !
Me voy cruzando con mas gente y escudriño sus caras intentando adivinar en ellos el tan familiar gesto de desaprobacion. Nada, nada de nada. Un vistazo rapido a mis ojos, y siguen con sus cosas. Tan solo un joven de unos 20 años aparta su mirada de mi cara y noto como examina mi cuerpo con cierta lentitud.
Poco a poco voy asumiendo los resultados de mi precipitado y corto paseo y un agradable cosquilleo  me recorre el cuerpo. Como en una nube, me calzo mis zapatos y emprendo el regreso.
Cuando vuelvo al local, con un alegre taconeo, todos me preguntan: ¿que tal ha ido?
Y solo acierto a dar una respuesta con voz emocionada: Soy Eloisa
Mañana
Supongo que despues de leer estas cosas habra quien piense que soy transexual; tambien habra quien piense que no lo soy. Francamente, me da igual saber si lo soy o no. Como siempre digo, eso es lo de menos, lo que realmente importa es saber como viviras mas feliz.
El 90% de mi vida no soy consciente de mi condicion. Vivo como persona, agenerica, asexual. Me limito a trabajar, atender a mi familia y amigos, disfrutar de las cosas que me gustan…. pero siempre bajo una optica bastante “amorfa”.
Cuando paseo por el campo, o estoy haciendo mi trabajo, no veo mi imagen en el espejo, ni me paso el rato mirando mi cuerpo para saber como es. Simplemente soy yo, persona, ser vivo…..y me importa muy poco todo lo demas.
El problema viene durante ese 10% de tiempo restante. Las circunstancias, o mi animo, me fuerzan a asumir roles personales o sociales que no pueden ser ambiguos como lo son el resto de mi tiempo. En esos momentos, esta clarisimo que soy Eloisa. Reprimida o no, pero soy Eloisa totalmente.
Al principio decia que me da igual saber si soy transexual o no. Y es verdad. Eso es asi por que, lo sea o no, para mi futuro solo hay dos opciones: o doy via libre y me convierto en ella durante el 100% de mi tiempo, o me acepto tal y como soy ahora.
Reconozco que la envidia me mata. Necesito ver un cuerpo femenino en el espejo. No soporto mi musculatura, ni la enorme cantidad de vello corporal que tengo, ni mis formas anatomicas, ni mis genitales….. Suprimir esas cosas y adecuarlas a lo que yo espero de mi misma, seria “relativamente” sencillo, pero…¿a que precio?
En mi caso, conseguir esa estetica, supondria perder a la persona que mas quiero, perder buena parte de mi vida social, de mi familia, tener que empezar de cero de nuevo (salvo en mi trabajo) y convertirme en un ser rechazado (recordar que hablo de MI caso y no generalizo) y condenado a una casi total soledad.
¿Perder todo eso, para que durante el 10% de mi tiempo, mi estetica (mi estetica, si, mi ser seria exactamente el mismo) este acorde con mis necesidades?
¿Condenarme a una vida gris por satisfacer una necesidad estetica? NO, de ninguna manera.
Si, ya se que el tema es mas amplio. Y pido disculpas de antemano por frivolizar con cosas tan serias, pero recordemos que hablamos de MI caso. Mis necesidades pasan por asumir roles sociales y personales femeninos. Descarto totalmente los roles sexuales por que podia considerarseme como una persona asexual.
Y…..para asumir roles sociales femeninos, da igual si mis pechos son autenticos o postizos. Lo unico que importa es como los perciban los demas, cual sea mi aspecto cuando aparezco en publico. Y todo eso, durante un 10% de mi tiempo…..
Enfin….se que es una decision cobarde. Tan cobarde como otras que he tomado a lo largo de mi vida y que has leido lineas arriba pero, bien o mal, me han traido hasta aqui.
Y como final, me voy a permitir copiar unas lineas que he escrito casi al principio de mi narracion, correspondientes con el relato de mi infancia:
<< Llore mucho tiempo, horas, dias….pero no por los golpes, sino por la implacable certeza de que nunca seria como ellas. >>
Muaksssssssssssssssss
Posted by at 11:04:41
Comments

8 Responses to “Los momentos clave”

  1. AMA-TV^ says:

    Gracias preciosidad por poder admirar a una amiga y tener la tranquilidad de que se que eres una gran persona , solo te deseo felicidad y que sigas siendo tu,tan sencilla y tan buena persona, un beso muy fuerte
    AMA-TV^

  2. Bibiana says:

    muy buen articulo,estas muy maja en las fotos,cuidate mucho,besicos

  3. eva maria says:

    tus lineas me han dado una sensacion vivida en parte por mi
    dando un nueva mirada a mi mundo interior.
    Gracias por ser asi
    te deseo un mundo en el que tu y tu forma de ser te den
    la maxima felicidad
    un besazo

  4. Adriana says:

    supongo que sabras quien soy, el otro dia quedaste con mi madre y con Maribel, espero que algun dia tenga yo también el placer de conocerte y de que charlemos un rato. En resumen tu blog me ha parecido conmovedor, triste (porque no decirlo?), pero vislumbro un poco de esperanza, espero que no poco a poco tu familia comprenda quien eres. Lo mas importante es ser sincera con una misma. Hace tiempo vi la pelicula “normal” y aunque no la acabé d ver , la pienso retomar pronto, pero pensé, q si mi pareja a la que quiera por como es, le pasara algo parecido, pienso que le querría =, porque al fin y al cabo t acabas enamorando de la persona que es lo que cuenta
    besitos

  5. María says:

    Quizá podría cambiarse el titulo de tu blog y poner las aventuras y desventuras de cualquier transexual. No lo digo con afan destructivo, simplemente creo que muchos transexuales nos vemos en lo que cuentas como en un espejo. Me alegra haberme topado con tu pag. Un beso. María

  6. _berlinguer_ says:

    Hola Elosia, no se si me conocerás, suelo entrar alguna vez en transgresion. Acabo de leer tu blog y me parece el relato de una persona luchadora que pese a las malas cartas que le ha repartido la vida ha sabido jugarlas y se ha repuesto a las adversidades. Has tenido un sueño llamado Eloisa que se ha ido abriendo paso y dudo que mucha gente de tu generación pueda presumir de ello.
    Enhorabuena eres una luchadora porque has tenido que superar tus propios miedos y la incompresión de esta sociedad para poder tener tu propio espacio en ella.

    Atentamente un saludo

  7. Anonymous says:

    Que dificil es cuando se es una persona diferente al resto de la gente, se notas que has sufrido y sufres y lamentablemente se de lo que hablas, yo tambien sufro y en muchos pasajes de tu relato me siento totalmente identificiada.
    Animo hay que seguir adelante.
    Un beso Irene.
    irenetv5@hotmail.com
    irenetv5@yahoo.es

  8. Anonymous says:

    Hola!

    Yo no puedo decir que me sienta identificado totalmente con lo que te sucedía pero sí en cuanto le damos la vuelta ya que soy trans masculino así que adelante y me he alegrado leerte.

    Un besote muy grande,
    Aitor.

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